Cuba espera que EE.UU. agilice las remesas de emigrantes

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La mala racha de la familia Blen empezó con el cierre de su cafetería y empeoró cuando Western Union se fue de Cuba en 2020. Igual que muchos hogares cubanos, perdieron una buena cantidad de remesas que, según analistas, en dos años cayeron casi 71% en la isla.

“Antes te mandaban (dólares) a la Western Union, uno iba, hacía la cola, lo cobraba y ya, y tú ibas a la tienda”, dice Yamile Blen, de 52 años, fumando en una cocina oscura al fondo de su casa, en La Habana Vieja.

“Tenía una cafetería y la quitamos” por la pandemia de coronavirus. “Después de la pandemia íbamos a empezar, pero como todo está controlado por MLC (Moneda Libremente Convertible – equivalente al dólar), no se puede”, añade.

Se refiere a que el café y otros productos para abastecer su negocio solo se venden en las tiendas estatales en las que se paga con tarjetas cargadas con moneda extranjera.

Para conseguir las divisas, la mayoría acude al mercado negro, donde el dólar cotiza unos 100 pesos cubanos, cuatro veces más que el tipo de cambio oficial.

Ahora los Blen están esperanzados por el anuncio reciente del gobierno del demócrata Joe Biden sobre evaluar la posibilidad de “pagos digitales” para facilitar la transferencia de dinero de Estados Unidos a Cuba, al mismo tiempo que el Banco Central de la isla comunista acaba de crear la empresa Orbit para tramitar estas transferencias internacionales.

A finales de 2020, las cosas se complicaron para Yamile y su esposo, cuando la administración del magnate republicano Donald Trump sancionó a la cubana Fincimex, que estaba asociada con Western Union, para evitar que los militares de la isla se favorecieran del envío de remesas. 

Fincimex gestionaba las transferencias del exterior y era controlada por el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el conglomerado más poderoso de Cuba, dirigido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En consecuencia, Western Union tuvo que cerrar las 407 oficinas que tenía en territorio cubano.

Expertos estiman que entre 2005 y 2020 la remesas representaron el 6% del PIB de Cuba y que más de dos tercios de la población cubana dependía de envíos del exterior para poder subsistir, especialmente desde Estados Unidos, donde están radicados más de dos millones de cubanos. 

Alivio “al ciudadano de a pie”

Según el economista cubano Carmelo Mesa-Lago, de la Universidad de Pittsburg, la reciente creación de Orbit responde a la demanda estadounidense de “cambiar la administración militar de Fincimex a una agencia civil”. 

Las remesas constituyeron en 2019 la segunda fuente de divisas para Cuba, después de la exportación de servicios médicos y por encima del turismo.


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Citando cifras de la firma de consultoría Havana Consulting Group, con sede en Miami, el economista dijo que en 2021 los ingresos de divisas llegaron apenas a los 1.084 millones de dólares, “una muy notable caída” de casi 71% frente a los 3.720 millones de 2019, cuando alcanzaron su récord.

“Los que reciben (divisas) de fuera pueden balancearse un poquito porque ahora mismo yo recibí un dinero hace dos semanas” y sirvió “solo para comprar lo necesario, el café, el puré y cosas para la familia”, pero no alcanza para reiniciar el negocio, dijo Francisco Blen.

Las sanciones de Estados Unidos más que castigar al gobierno y a los militares golpearon a las vapuleadas familias cubanas.

El Estado “ha encontrado formas de reorientar las alianzas internacionales, de manejar el presupuesto fiscal y de regular la economía para minimizar el impacto de las sanciones en sus empresas y proyectos prioritarios”, indica el economista cubano Pavel Vidal, de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia.

Restablecer un mecanismo de envío de dinero a Cuba sería “un alivio a la precaria situación en que se encuentra el cubano de a pie y un apoyo a la pequeña y mediana empresa privada”, agrega.

“Desearíamos que eso volviera”

Los $100 dólares que el hermano de Yamile le envía cada mes desde Miami, tardan varios días en llegar a la isla luego de pasar por Italia, donde viven otros familiares que los triangulan hacia Cuba.

De esa manera, esta familia evita las altas comisiones que cobran empresas de servicios de transferencias o personas conocidas como “mulas” que viajan cargadas de dinero para repartirlo en la isla.

“Por cada US$135 doy 10.000 MN [Moneda Nacional, pesos] en Cuba”, anuncia un particular en una de las muchas páginas de Facebook de envío de remesas a la isla. Esta oferta tiene una comisión del 35%, mientras Western Union la ubicaba en 5%, aproximadamente.

“Desearíamos que eso (la baja comisión) volviera a ocurrir porque nos podría ayudar tanto a las familias como al país que lo necesita. Todos necesitamos ayuda”, subrayó un joven de 28 años mientras se cortaba el cabello en una barbería.

Fuente: El Nuevo Siglo