‘Estamos dando la cara y no somos ladrones’: organizador del Jamming

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El escándalo que surgió a raíz de la cancelación del Jamming Festival parece no terminar. La décima edición del evento, que se iba a realizar en Ibagué, fue aplazada un día antes de iniciar, lo cual generó todo tipo de incomodidades en los asistentes y el sector comercial y turístico de la ciudad. 

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A raíz de ello, los organizadores del evento anunciaron que harían la devolución del dinero de las boletas y que buscarían alternativas para ayudar al comercio que estaba asociado al evento. 

No obstante, a través de redes sociales, diferentes usuarios se han quejado de no tener ninguna respuesta por parte de la organización. Recientemente, Luis Alberto Casallas, uno de los dueños del Jamming Festival, le dijo a ‘Noticias RCN’ que su hijo Alejandro había empezado a recibir amenazas por parte de seguidores del evento. 

Las amenazas, según el organizador, se relacionan con que el evento ‘había perdido su esencia’ ya que en su versión del 2022 no tenía muchos representantes de reggae, el género central del festival. 

Lo que sucedió es que los integrantes de estas bandas cancelaron porque por convicciones personales no se vacunan contra el covid-19 y al ingreso al país les exigían el esquema”, le dijo al medio citado. 

Ahora bien, también aseguró que le causó extrañeza que faltando 4 días para el evento, la empresa logística renunció. Su intención, dijo, es reparar el daño. Saben que hubo otras cancelaciones, como la de Vicentico, porque se enfermó, pero argumentó que todos los grupos estaban pagos, “porque los artistas no hacen una promoción ni se presentan sin tener recursos consignados”.

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Para él, cancelar el evento fue la decisión más responsable. Aseguró, además, que tienen deudas de 29.000 millones de pesos. Por eso, espera llegar a acuerdos con los artistas, los patrocinadores del evento y los asistentes. A estos últimos les debe 700 millones de pesos. 

Estamos dando la cara y no somos ladrones”, puntualizó Casallas. 

IMPACTOS ECONÓMICOS

Uno de los sectores que más impacto tuvo por esta decisión es el hotelero, que tenía a disposición cerca de 12 mil camas para visitantes de la ciudad que asistirían al evento.

“La ciudad estaba lista para recibir a más de 50.000 personas este fin de semana, teníamos preparado el aumento del pie de fuerza, la seguridad, el tema vial, todo había sido debidamente organizado”, dijo, a su vez, Greis Cifuentes, secretaria de Cultura de Ibagué.

(Siga leyendo: Cómo solicitar la devolución del dinero de la boletería del Jamming). 

“Las pérdidas totales (para la ciudad) podrían estar en unos 20.000 millones de pesos, ese es un estimativo”, comentó Efraín Valencia, presidente de Fenalco, y agregó que la mayoría de los sectores comerciales habían invertido para estar a tono con el certamen.

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Fuente: Portafolio