Piercing en la boca podría tener consecuencias en la salud oral

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Llevar un piercing en la boca tiene consecuencias negativas en la salud oral. Te contamos sus riesgos y cómo evitarlos.

Piercing en la boca podría tener consecuencias en la salud oral

Última actualización: 01 mayo, 2022

Llevar joyas en el cuerpo es una práctica cada vez más habitual. Orejas, nariz, cejas, ombligo y muchos sitios más son los lugares de elección para lucir estos elementos decorativos. Pero al colocar un piercing en la boca puede haber consecuencias en la salud oral. Y aquí te las contamos.

Colocar una joya en la lengua, los labios, el frenillo o las mejillas puede ocasionar daños dentro de la boca. Y también dar origen a otras complicaciones que afectan la salud general. Pues se trata de un cuerpo extraño en un sitio húmedo, con un alto número de bacterias y en constante movimiento.

Los problemas pueden aparecer en el momento en que se coloca la joya. Pero también luego de ya instalada. Sigue leyendo y entérate sobre las consecuencias del piercing en la boca sobre la salud oral.

Los piercings en la boca

Los piercings son joyas que se insertan en la piel o las mucosas a través de una perforación de las mismas. En general, son metálicos o cerámicos, aunque se los puede encontrar de distintos materiales y con diversos diseños.

Esta práctica se remite a culturas ancestrales. Pero ha ganado popularidad desde la década de 1990, siendo hoy una costumbre bastante habitual, sobre todo en jóvenes y adolescentes.

Como mencionamos, este tipo de accesorio puede colocarse en diversas zonas del cuerpo. En este artículo nos centraremos en aquellos que se ponen en la boca.

La cavidad bucal posee varias zonas que los amantes de las perforaciones eligen para lucir sus joyas:

  • Lengua: en la parte central de la lengua se utilizan unas joyas denominadas barbell. Se trata de una barra limitada en cada extremo por una esfera. También hay quien prefiere colocarse aros en los costados y en la punta de este órgano.
  • Labios: los piercings se colocan en cualquier parte del perímetro labial, aunque lo más habitual es verlos en la parte central del labio inferior o sobre la piel, cerca del pliegue del mentón. Se suelen usar aros o labrettes, que son una barra con una esfera en la parte externa y un disco plano en la interna que actúa como cierre.
  • Mejillas: el piercing es externo y se ve sobre la cara. Pero la perforación alcanza la mucosa yugal, en el interior de la boca.
  • Otras: algunas personas eligen colocar sus piercings en el frenillo lingual, por debajo de la lengua y en la úvula, en el sector anterior de la garganta. Son sitios menos frecuentes y más riesgosos para la salud.
La ubicación sobre los dientes es poco habitual y por eso hay menos seguridad para la salud.

Consecuencias del uso de piercing en la boca sobre la salud oral

Desde el momento de la perforación de los tejidos orales para colocar un piercing en la boca, ya pueden aparecer consecuencias negativas para la salud oral. Y luego de colocada la joya, su presencia en la cavidad bucal también provoca otros daños y lesiones. A continuación te contamos los riesgos.

Hemorragia, dolor e inflamación bucal

Una de las consecuencias sobre la salud oral al colocar un piercing en la boca es el riesgo de sufrir una hemorragia. Si durante la colocación de la joya, la aguja atraviesa un vaso sanguíneo importante, habrá mucho sangrado difícil de detener.

El dolor y la hinchazón de la zona también son efectos frecuentes luego de someterse a una perforación. En el caso de que la joya se coloque sobre la lengua, es importante estar atentos al aumento de tamaño de este órgano. Pues en casos severos podrían obstruirse las vías respiratorias y dificultar la entrada de aire.

Infecciones orales

En la cavidad bucal coexisten muchas bacterias que pueden encontrar en un piercing un ambiente ideal para vivir y proliferar. Si esta multiplicación de gérmenes se sale de control, dará lugar a infecciones dentro o fuera de la boca.

Las infecciones pueden ocurrir a continuación de la colocación de la joya, cuando la herida aún no termina de cerrar. Aunque también pueden suceder luego de un tiempo de colocado el piercing.

Las infecciones se asocian a una práctica poco cuidadosa, en la que no se tiene en cuenta la asepsia y las medidas de bioseguridad adecuadas para la operación. Tocar el piercing con las manos, llevarse objetos a la boca y fumar también aumentan el riesgo de esta complicación.

Las infecciones pueden localizarse en el órgano donde se encuentra la joya, favorecer la contaminación de otros sitios como las encías o extenderse a toda la boca. Incluso puede afectar a otras zonas del cuerpo. Pues la perforación actúa como una vía de entrada de los gérmenes a la circulación y de ahí se diseminan.

Las infecciones por piercings pueden complicarse y dar lugar a endocarditis, celulitis faciales, angina de Ludwig y bacteriemias. Por eso es fundamental acudir con urgencia al médico en caso de presentar fiebre, enrojecimiento, hinchazón o salida de pus cerca de la perforación, inflamación de la cara, temblores y escalofríos.



Alteración del funcionamiento de la boca

La presencia de un cuerpo extraño en la cavidad bucal puede afectar varias de las funciones orales. Es así que llevar un piercing en la lengua, los labios, las mejillas o la úvula puede provocar las siguientes alteraciones:

  • Aumentar de manera excesiva la producción de saliva.
  • Interferir con el habla y dificultar la pronunciación de ciertos fonemas.
  • Entorpecer la masticación y la deglución de los alimentos.
  • Pérdida o alteración del sentido del gusto.

Enfermedad periodontal

La aparición de la enfermedad periodontal como una consecuencia sobre la salud oral por un piercing en la boca se relaciona con las infecciones. La joya favorece la proliferación de bacterias patógenas en el medio bucal y esto afecta a todos los tejidos.

Ante la presencia de gérmenes, las encías se irritan y se inflaman. Y aparece lo que conocemos como gingivitis. El tejido gingival se torna rojo, sangra con facilidad y molesta.

Si esto no se trata de manera oportuna, las bacterias llegan a zonas más profundas y aparece la piorrea o enfermedad periodontal. Se comprometen los tejidos que dan sostén a las piezas dentarias y se destruye el hueso que las aloja. Los dientes comienzan a moverse e incluso se pueden perder.

Los pacientes que llevan piercings orales deben ocuparse de manera especial en mantener una adecuada higiene bucodental. Y si notan que sus encías se hinchan, sangran y se ven de color rojo intenso, deben visitar al dentista de inmediato. Pues es una alerta de un problema periodontal.

Recesión gingival

La recesión de las encías es una de las consecuencias en la salud bucal asociadas al piercing en la boca más común y frecuente. Se relaciona sobre todo con las joyas colocadas en los labios.

El tejido gingival, al ser rozado y traumatizado de manera constante por el piercing, se retrae hacia la zona más apical de la pieza dentaria. Esto deja descubierta parte de la raíz del elemento dentario, dándole un aspecto de diente más largo.

Cuando la encía se posiciona en un sector más profundo, el diente pierde inserción y puede comenzar a moverse e incluso perderse. Además, la recesión gingival afecta el aspecto de la sonrisa y puede causar sensibilidad dental y aumentar el riesgo de sufrir caries de cuello.

Desgaste del esmalte y fracturas dentales

En general, los piercings orales están fabricados con materiales metálicos. El roce constante de este elemento con las piezas dentarias desgasta la superficie dental.

Al eliminarse la capa superficial y protectora de los dientes, aparecen otras consecuencias como la sensibilidad dental y el mayor riesgo de sufrir caries.

Las fracturas de los dientes, coronas o empastes es otra posibilidad al llevar joyas en la boca. Accidentes al masticar, golpeteos constantes o traumatismos del piercing contra estos elementos pueden quebrarlos o romperlos.



Otras complicaciones

Además de las consecuencias negativas en la salud oral asociadas al uso del piercing en la boca que ya nombramos, existen otros problemas relacionados con las perforaciones:

  • Mal aliento: la acumulación de bacterias en el piercing favorece la aparición del mal olor bucal.
  • Enfermedades transmitidas por la sangre: el momento de la colocación del piercing, sobre todo si se realiza en lugares insalubres, favorece la transmisión de patologías graves como el VIH y la hepatitis B, C y D. La desinfección y la asepsia del instrumental y las agujas utilizadas es fundamental para evitar estos trastornos.
  • Endocarditis: como ya comentamos, las perforaciones pueden facilitar la llegada de bacterias al torrente sanguíneo y su arribo al corazón. Esto aumenta el riesgo de sufrir una endocarditis bacteriana, con inflamación de las válvulas y los tejidos cardíacos.
  • Alergias: algunos pacientes pueden presentar una reacción de hipersensibilidad al material con el que está fabricada la joya, en especial si contiene níquel.
  • Maloclusiones dentales: la presencia permanente de un objeto extraño en la boca modifica la manera de morder para adaptarse a este cuerpo externo y altera el equilibrio de la fuerza lingual. Esto afecta la posición de los dientes y la oclusión.
  • Ulceras y llagas en las mucosas.
  • Ingestión o aspiración accidental del piercing oral.
Tener un objeto extraño dentro de la boca de manera permanente aumenta la posibilidad de padecer halitosis.

¿Cómo disminuir los riesgos si decides colocarte un piercing?

Ahora que ya conoces las consecuencias sobre la salud oral y general al colocar un piercing en la boca, puede que dudes sobre esta moda. Pero si a pesar de los riesgos sigues eligiendo una perforación bucal, es importante que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones.

Es clave que, antes de decidir someterte a este tipo de práctica, estés seguro y te saques todas las dudas. No lo hagas por presiones sociales o bajo la influencia del alcohol o las drogas.

Hablar con personas que ya han pasado por la experiencia y pedirles sugerencias y opiniones puede ser de ayuda. Ante la duda o el temor a arrepentirse, siempre la mejor opción es esperar.

A la hora de la colocación es fundamental buscar un lugar habilitado y un profesional capacitado y con experiencia para la colocación del piercing. Tiene que ser donde te aseguren las medidas higiénicas adecuadas y el uso de instrumental descartable o estéril.

Debes saber que no se usa anestesia para las perforaciones. Las personas que los realizan no están autorizadas ni capacitadas para inyectar este tipo de sustancias en la boca.

El material de la joya también es importante. Se debe elegir un piercing fabricado con elementos biocompatibles e hipoalergénicos. El acero inoxidable quirúrgico, el titanio y el oro de 14 o 18 quilates son buenas opciones.

Luego de colocada la joya no se deben consumir alimentos ni bebidas calientes, ni tampoco fumar. Esto aumenta el riesgo de sangrado e inflamación.

Los dolores intensos en la zona no son habituales. Si aparecen muchas molestias o hay mucho sangrado, es pertinente acudir al médico o al dentista.

¿Cómo cuidar un piercing en la boca y mantener la salud oral?

Una vez colocada una joya en la boca es preciso tener ciertos cuidados para disminuir el riesgo de complicaciones. A continuación te contamos las prácticas a considerar siempre:

  • Higiene oral: ocuparse de manera responsable y correcta de la higiene bucodental es fundamental para reducir la proliferación de bacterias. El cepillado diario con pastas dentales con flúor y el uso de hilo dental no se pueden pasar por alto.
  • Limpieza de la joya: el piercing también deberá ser cuidadosamente limpiado. Se debe evitar la acumulación de restos de comida y placa bacteriana en la zona. El uso de enjuagues bucales sin alcohol luego de comer y antes de dormir pueden facilitar la tarea.
  • Dejar la joya quieta hasta que cicatrice: en la mayoría de las personas, la cicatrización tarda alrededor de 6 semanas, aunque se puede prolongar a varios meses. Para evitar que el orificio se cierre se debe dejar la joya en su lugar y no retirarla.
  • Quitarse el piercing: luego de que la zona haya cicatrizado de manera correcta es buena idea retirarse el piercing para dormir, comer y hacer deportes. Su limpieza al retirarlo y antes de volver a colocarlo es fundamental.
  • No juguetear con el piercing: aunque sea tentador retorcer, mordisquear o mover la joya en la boca, se debe evitar. Pues esto retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de lesionar las mucosas y los tejidos dentarios. También es importante no llevarse las manos u otros objetos a la boca que puedan contaminar la joya.
  • Visitar de manera regular al odontólogo: controlar la perforación y el resto de los tejidos orales ayuda a detectar y tratar cualquier problema a tiempo.

Una decisión responsable

Como te contamos, llevar un piercing en la boca tiene consecuencias negativas para la salud oral.  Por lo tanto, colocar un elemento metálico en el espesor de las partes blandas de la cavidad bucal nunca es una buena idea.

De todos modos, muchas personas eligen hacerlo. En estos casos es fundamental la responsabilidad, buscando la joya indicada y acudiendo a expertos para su colocación.

El mantenimiento y los controles posteriores también serán necesarios. Así como la disponibilidad para quitarse el accesorio si está causando problemas.

Disponer de la información necesaria para tomar una decisión responsable es el primer paso antes de optar por una perforación. Con los datos y consejos que aquí compartimos podrás elegir con conocimiento.

Fuente: Mejor Con Salud