Filosofía del lenguaje: ¿en qué consiste?

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La filosofía del lenguaje aborda aspectos esenciales y generales del lenguaje humano, tales como su naturaleza, su relación con el pensamiento y el mundo, sus usos y límites. A continuación lo detallamos.

Filosofía del lenguaje: ¿en qué consiste?

Última actualización: 05 julio, 2022

La filosofía del lenguaje es la rama de la filosofía que estudia el lenguaje desde una perspectiva general y fundamental, abordando cuestiones como la naturaleza del mismo, su relación con el pensamiento y el mundo, el uso y sus límites, así como aspectos relacionados con la traducción e interpretación.

Debido a que sus abordajes son más conceptuales que empíricos, la filosofía del lenguaje es distinta de la lingüística. Además, los lingüistas suelen estudiar el lenguaje con fines descriptivos, analizando sus formas, niveles y funciones. En cambio, los filósofos adoptan un enfoque más abstracto y desligado de la descripción práctica.

¿Qué es el lenguaje?

Para entender en qué consiste la filosofía del lenguaje, primero debemos definir qué se entiende por lenguaje. Este es un sistema de signos a través del cual los individuos nos comunicamos. Estos signos pueden ser sonoros (como el habla), corporales (como los gestos) o gráficos (como la escritura).

Ahora bien, el uso en los seres humanos es destacable, pues somos el único ser en el mundo con la capacidad de expresarse a través de un lenguaje articulado.

Además, el lenguaje en los seres humanos tiene una variedad que permite lo siguiente:

  • Que el pensamiento humano sea complejo.
  • Describir el pasado o especular sobre el futuro; y así deliberar y planificar a la luz de las propias creencias.
  • Imaginar objetos, eventos y estados de cosas contrafactuales, por lo que está íntimamente relacionado con la intencionalidad.
  • Compartir información y comunicar creencias, especulaciones, actitudes y emociones.
  • Crear el mundo social humano, encuadrando a las personas en una historia y una experiencia de vida común.

Además, el lenguaje es un instrumento de comprensión y conocimiento. Por ejemplo, los lenguajes especializados de las matemáticas y la ciencia permiten a los seres humanos construir teorías y hacer predicciones sobre asuntos que, de otro modo, serían incapaces de abordar.

El lenguaje nos pone en conexión con otros aspectos de la realidad que serían imposibles de abordar sin esta capacidad.


Historia de la filosofía del lenguaje

El lenguaje es un aspecto fundamental para la especie humana y su desarrollo. Es por ello que, desde la antigüedad, ha sido abordado por la filosofía desde diversos ángulos.

Filosofía antigua

En Occidente, la investigación del lenguaje se remonta al siglo V a. C. con Sócrates, Platón, Aristóteles y los estoicos. Por ejemplo, en el diálogo Crátilo, Platón se cuestionó si los nombres de las cosas estaban determinados por la convención o por la naturaleza.

En este caso, estaba en contra del convencionalismo. Pues este permitía que cualquier cosa pueda denominarse convencionalmente con cualquier nombre.

Por su parte, Aristóteles se interesó por las cuestiones de la lógica, las categorías y la creación de significado. Separó las cosas en categorías de especies y géneros. Pensaba que el significado de un predicado se establecía a través de una abstracción de las similitudes entre varias cosas individuales. Esta teoría más tarde se llamó nominalismo.

Filosofía medieval

Por su parte, los filósofos medievales estaban muy interesados ​​en las sutilezas del lenguaje y su uso. Para muchos escolásticos, este interés fue provocado por la necesidad de traducir los textos griegos al latín.

San Agustín, por ejemplo, propuso que el signo es una realidad material que evoca en el entendimiento una realidad ajena. De esta forma, el signo lingüístico está constituido por una unión intrínseca de sonido y significación.

Considerando esta postura agustiniana, muy parecida a la que establecía Platón, cabría suponer que existe una conexión directa entre el signo y la cosa que representa.

Filosofía moderna

A pesar de que el lenguaje fue abordado antes de la modernidad, no fue sino hasta esta época que empieza a despertar un mayor interés. Ello da lugar a dos abordajes diferentes en la comprensión del lenguaje. Según el filósofo canadiense Charles Taylor, serían la teoría designativa y la constitutiva.

Por un lado, la teoría designativa concibe al lenguaje como un instrumento que nos permite designar las cosas y las ideas. Por tanto, este enfoque adopta una postura atomista sobre el lenguaje, enfatizando la relación del individuo con las palabras. Los representantes más destacados son Thomas Hobbes (1588-1779), John Locke (1632-1704) y Etienne Bonnot de Condillac (1714-1780).

En cambio, el enfoque constitutivo concibe al lenguaje como algo anterior a los individuos, que constituye el mundo que ellos habitan y que expresa y transforma sus formas de ser. En este sentido, desarrolla una mirada holística, en la que el lenguaje predefine las condiciones de existencia de los seres humanos y cuya adecuada comprensión no se alcanza a partir de las acciones que emprenden los individuos.

Los representantes principales de la corriente constitutiva son Johann Georg Hamann (1730-1788), Johann Gottfried Herder (1744-1803) y Wilhelm von Humboldt (1767-1835).



Filosofía contemporánea

Los dos enfoques anteriormente mencionados se desarrollarán en paralelo hasta el siglo XX. A partir de entonces, la teoría constitutiva del lenguaje comienza a ganar mayor relevancia.

En especial, gracias al nacimiento de la lingüística moderna, con Ferdinand de Saussure (1857-1913). Y gracias también a los aportes de Gottlob Frege (1848-1925), referente de la lógica moderna y la distinción entre sentido y referencia.

Ahora bien, a partir de dichos aportes, el lenguaje empezó a tomar un papel central en la filosofía occidental. De hecho, suele usarse la frase “giro lingüístico” para referirse al creciente y notable énfasis que los filósofos contemporáneos pusieron en la materia.

Más adelante, con el desarrollo de la filosofía analítica, se produce un interés creciente por el lenguaje ordinario. Lo que implica un desplazamiento en el énfasis antes puesto en los lenguajes formales.

Entre los filósofos que abordaron en el lenguaje ordinario están G.E. Moore (1873-1958) y Ludwig Wittgenstein (1889-1951), quienes defendían que el lenguaje ordinario era el sustrato para comprender los lenguajes formales. Pues estos últimos no son sino casos particulares del fenómeno general del lenguaje y sus derivaciones, que nacen de lo ordinario.

El uso cotidiano u ordinario del lenguaje es la base para sus otras formas, según la filosofía contemporánea.

Problemas que aborda la filosofía del lenguaje

Algunos de los problemas que aborda la filosofía del lenguaje son los siguientes:

  • Naturaleza del lenguaje: ¿el lenguaje es una entidad creada racionalmente para satisfacer la necesidad psicológica de comunicarnos con los demás o se trata de una capacidad innata y específica para adquirir una lengua natural?
  • El problema de los universales: ¿los universales tienen una conexión directa con una entidad real y abstracta (perspectiva realista) o solo representan una colección de objetos individuales (nominalismo)?
  • Traducción e interpretación: se plantea la imposibilidad de determinar el significado y referencia de las diferentes lenguas, basándose en una traducción literal de las palabras. Pues el sistema lingüístico de una determinada comunidad va más allá de la traducción literal de cada signo o expresión.

Un tema complejo

Para concluir, es pertinente recalcar que la filosofía del lenguaje es una rama bastante amplia y compleja que engloba diferentes perspectivas en torno a su fenómeno de estudio.

No obstante, este hecho no debería sorprendernos. Pues el lenguaje humano es una entidad diversa que todavía esconde cuestiones sin resolver.

Fuente: Mejor Con Salud