¿La Caralluma fimbriata funciona para bajar de peso?

Comparte la información

Además de ayudar a bajar de peso, Caralluma fimbriata está asociada con el hecho de mejorar la resistencia física. Descubre más sobre esta planta suculenta.

Caralluma fimbriata es el nombre de una planta suculenta que crece y es muy utilizada en la India. Aunque también se puede encontrar en algunas partes de África, Medio Oriente y el sur de Europa, sobre todo en el archipiélago de las Islas Canarias.

En la India esta planta se considera un alimento de viaje, ya que es común verla a lo largo de los caminos. Así mismo, uno de sus usos tradicionales es ayudar a reducir el apetito en tiempos de hambruna. En general, se consume cruda, como acompañante de especias o conservada en chutney y escabeche.

Potenciales beneficios en la pérdida de peso

Las investigaciones que asocian a esta planta con la pérdida de peso han arrojado resultados mixtos. Veamos en detalle.

De acuerdo a un estudio publicado en Perspectives in Clinical Research, aún se necesitan más investigaciones para recomendar el extracto de Caralluma fimbriata como un remedio en contra de la obesidad. Esto, ya que no se encontró una perdida significativa de peso en los participantes.

Por otro lado, una revisión de estudios publicada en Complementary Therapies in Medicine arrojó que este preparado fue uno de los 14 extractos de plantas que tuvo mejores resultados en la reducción del apetito. Otra investigación publicada en Complementary Therapies in Medicine demostró que los suplementos de C. fimbriata están asociados con el enlentecimiento del progreso de la obesidad cuando se combinan con dieta y ejercicio.

Por último, una investigación publicada en North American Journal of Medical Sciences evidenció que el extracto de esta suculenta fue capaz de frenar la sobrealimentación compulsiva que caracteriza a niños y adolescentes con el síndrome de Prader-Willi.

Otros beneficios potenciales de Caralluma fimbriata

La C. fimbriata también ha sido asociada con una mejora en la resistencia física. Sin embargo, no existen estudios que puedan avalar dicha afirmación.

El entrenamiento se podría potenciar con esta planta, según algunas hipótesis. Aunque los estudios no lo avalan por completo.

¿Cómo se puede ingerir?

En la India se consume la planta de distintas formas. Hay quienes la comen cruda o hervida a pesar de tener un olor que se considera desagradable. Otros, por su parte, la incluyen en recetas de verduras con especies o la agregan a condimentos y encurtidos.

Ahora bien, en otras partes del mundo, por ejemplo Estados Unidos, lo común es tomar el extracto como si se tratase de un suplemento.

¿Cuál es la dosis recomendada?

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, mejor conocida como FDA por sus siglas en inglés, reconoció a la Caralluma fimbriata como una planta segura de consumir. Para ser más específicos, la clasificó como generally recognized as safe o GRAS, que en español significa ‘generalmente reconocida como segura’.

Así, la dosis más sugerida como extracto es de 500 miligramos, tomados 2 veces al día durante 60 días. Se desconoce cuáles son sus efectos si se consume por más tiempo. Sin embargo, antes de comenzar cualquier tipo de suplementación se aconseja consultar con un especialista.

Precaución y recomendaciones

Si bien es cierto que se considera segura, algunos efectos secundarios que pueden surgir al comenzar a ingerir esta planta incluyen dolor de abdomen, estreñimiento y otros problemas gastrointestinales.

Por otro lado, si alguno de estos malestares se prolonga por más de una semana, debe suspenderse de inmediato. Y si aún peor, se vuelven más intensos, es necesario recurrir a un médico.

Las reacciones adversas gastrointestinales son las más frecuentes entre los consumidores de la planta.

Caralluma fimbriata: una planta del camino

Uno de los usos tradicionales de la C. fimbriata incluye la reducción del apetito. Y la evidencia científica, aunque con resultados mixtos, ha arrojado que podría hacerlo, así como frenar la obesidad y la sobrealimentación compulsiva asociada al síndrome de Prader-Willi.

Su consumo, no obstante, debe ser supervisado por un especialista y no exceder los 60 días. Se desconoce qué efectos podría generar en el cuerpo pasado este tiempo.

Fuente: Mejor Con Salud