Otosclerosis: causas, síntomas y tratamiento

Comparte la información

La otosclerosis se refiere al endurecimiento del oído medio producto del remodelado óseo anormal. Se cree que es hereditaria y resulta más frecuente en el sexo femenino.

La otosclerosis es producto del crecimiento óseo anormal del hueso esponjoso que se encuentran en el oído medio. Causa la pérdida progresiva de la audición, en especial en adultos jóvenes.

Este crecimiento óseo anormal lleva a la falla en la vibración de los huesecillos del oído medio, un mecanismo vital para la producción del sonido. Desde el punto de vista del origen de los términos, viene de las palabras oto, que significa ‘oreja’, y sclerosis, que se refiere a ‘endurecimiento’.

No se conoce su causa exacta y no hay ningún tratamiento farmacológico específico. El abordaje consiste en regular los efectos de la pérdida auditiva.

La otosclerosis se produce por remodelado óseo anormal

El remodelado óseo anormal es un proceso patológico. Hay una remoción del hueso ya maduro, debido a la destrucción por los osteoclastos que se encargan de reemplazar este tejido por uno nuevo. El tejido óseo nuevo en la otosclerosis es de gran espesor, con muchas células y bastante vascularizado.

Es por esto que el proceso se denomina otoespongiosis. Afecta de forma principal a la ventana oval y compromete predominantemente al estribo.

Al comprometer el estribo, el crecimiento óseo anormal lo fija en una posición que impide la vibración y la transmisión de la onda sonora. De esta forma, se produce hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva) de conducción (debido a que se afecta la conducción de las ondas sonoras).

El mecanismo por el que se afecta la audición es debido a que se impide la vibración de los huesecillos (martillo, yunque y estribo) del oído medio. Sin ese movimiento no hay transmisión de ondas sonoras.

Las ondas sonoras provocan la vibración del tímpano, que se desplaza a los tres huesecillos del oído medio para amplificar el impulso. Luego se lo envía a la cóclea.

La cóclea se encuentra en el oído interno y se encarga de crear una señal eléctrica con el movimiento de sustancias químicas. Finalmente, nervio auditivo transmite a la corteza cerebral la información.

La otosclerosis afecta la cadena de transmisión del sonido, por lo que lleva a la hipoacusia.

La causa de la otosclerosis no está del todo dilucidada

Aunque la causa exacta se desconoce, se atribuye a factores hereditarios en la mayor parte de los casos. Es considerada una enfermedad autosómica dominante con penetrancia incompleta (hay riesgo del 20-25 % en los hijos, en caso de que algún padre la padezca).

Es más frecuente en el sexo femenino, entre la segunda y quinta década de la vida, y en la raza caucásica. Además, hasta en el 80 % de las veces es bilateral. En el caso de ser unilateral, afecta con mayor predominio al oído derecho.

El predominio del sexo femenino se asocia a factores endocrinológicos. Los niveles de estrógenos en las mujeres en edad reproductiva pueden promover la actividad de los osteoclastos, dando inicio al remodelado óseo.

Además del factor hereditario, la otosclerosis se asocia a la infección crónica por el virus de la varicela o el virus del sarampión, a bajos niveles séricos de fluoruro de sodio y a trastornos del sistema inmunitario. También podría provocarse por fracturas por estrés del tejido óseo que rodea al oído interno.

Síntomas cardinales

El principal síntoma es la pérdida auditiva de inicio insidioso, con evolución lenta y progresiva. La progresión promedio de la otosclerosis hacia la pérdida total de la audición es de 7 años. En algunos casos se asocian tinnitus (zumbidos en ambos oídos), vértigo, mareos y problemas de equilibrio.

 

La otosclerosis debe sospecharse en todo adulto joven con pérdida progresiva de la audición.



El diagnóstico es clínico

La sospecha inicial es clínica y se complementa con estudios audiológicos que demuestren la hipoacusia conductiva. La clínica compatible más una audiometría con hipoacusia conductiva son suficientes para el diagnóstico concreto.

Los estudios de imagen se reservan solo para confirmación de casos dudosos. La tomografía computarizada de alta resolución del hueso temporal es el método de elección en estos casos. Se puede indicar una resonancia magnética también.

Al momento de la evaluación, durante el examen físico con otoscopia, se evidencian zonas enrojecidas en el oído medio que son visibles a través de la membrana timpánica sana.

Por su parte, en la audiometría hay disminución del umbral de conducción ósea, producto de la fijación del estribo. En la tomografía se evidencian áreas que tienen menor densidad en lugares definidos del hueso temporal.

En la observación del tímpano del paciente, el médico puede detectar un cambio inflamatorio.


Tratamiento y pronóstico de la otosclerosis

No existe ningún tratamiento farmacológico específico. La otosclerosis avanza de forma lenta y progresiva, de forma que, cuando se diagnostica de forma precoz, no siempre es necesario abordar con cirugía.

En los casos leves se puede tratar con implantes auriculares que amplifican el sonido. En otros casos se indica vitamina D, calcio o fluoruro.

Cuando se requiere de cirugía se realiza un procedimiento denominado estapedectomía. En esta intervención se extirpa una parte o toda la pieza del estribo y se reemplaza por una prótesis que permite la conducción de las ondas sonoras.

 

El tratamiento implica desarrollar habilidades para combatir la pérdida auditiva (como aprender el lenguaje de señas).

El tratamiento de la otosclerosis se enfoca en mejorar la audición y se requiere de un seguimiento estricto con un otorrinolaringólogo, con audiometrías periódicas para controlar el crecimiento del hueso y evitar la hipoacusia total.

Fuente: Mejor Con Salud